A todos nos ha pasado alguna vez. El otro día comentando con un compañero lo jodida que está la vida, me hablaba de que había visto hace poco a un compañero del cole. Había dejado los estudios a los 15 años y había iniciado una prometedora carrera en el mundo de la construcción como ingeniero técnico de obras: albañil. Le comentaba el fulano este que ya iba por el tercer coche, que tenía la casa pagada y que se casaba el mes siguiente. 24 años.

A su misma edad, se puede decir que yo me mantengo semi-independenzado, con mi ingeniería acabada y una beca que no llega ni a los mil euros al mes. Vivo en una casa alquilada junto con 3 compañeros más y mis expectativas pasan por acabar mi doctorado dentro de 3 años y entonces incorporarme, en el mejor de los casos, al mercado laboral como profesor universitario. Pongamos que de manera casi utópica ésto sea así y entonces se podrá decir que tendré mi primer trabajo estable alrededor de los 28 años.

Para entonces el albañil, el cerrajero, el panadero, el mecánico… habrán estado trabajando durante al menos 10 años. Que no se me entienda mal, debe de haber todo en la vida, pero ¿acaso las profesiones antes citadas y las que todos tenemos en la cabeza están reguladas y exigen una cualificación del que la desempeña?. Porque a todos nos han hecho chapuzas en casa o en el taller. Y no suelen salir baratas. Sin embargo, hay una gran bolsa de trabajo de profesionales totalmente capacitados que se tienen que ver desempeñando trabajos que quedan muy por debajo de sus aptitudes. Es decir, que ya a priori partimos con una desventaja salarial de 10 años. Agárrate los machos.

Pero el problema no es realmente ese. El problema, como casi todo en la vida, es el dinero, que no lo es todo pero es bastante. Ayer publicaba El Pais un estudio de La Caixa, sobre la diferencia de sueldos entre profesionales titulados y no. En toda Europa, un licenciado suele cobrar, de media, el doble que un no licenciado. Pero Spain is different y de media un titulado “sólo” cobra un 60% más en datos de 2004, que creo que se puede reducir muchísimo a fecha actual. Y ojito, que yo no quiero cobrar más que el albañil por ser universitario. No. Yo lo que quiero es que se me valore como un profesional capacitado para desempeñar las labores en las que he sido adiestrado, que necesitan de años de práctica y estudio: unos 20 años desde que empecé el colegio.

Y efectivamente el hecho de haber ido a la universidad haya provocado que mi preparación cultural pueda ser mucho mayor que la de una persona que no, siempre hay excepciones claro. Pero si el saber no ocupa lugar, que dirán algunos, lo puedes meter todo en un piso de 30 metros cuadrados. Pues no me da la gana.

Por eso, ¿estudiarán mis hijos una carrera universitaria? ¿les asegurará eso un mejor porvenir?. Pues tiempo al tiempo, pero de momento yo ya me lo estoy pensando, y eso ya me parece, cuanto menos, preocupante.

Chau