La verdad es que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Frase típica de madre, que como tal, tiende a ser cierta en un 99% de los casos.

Mi moto ya me avisó de que algo no andaba bien cuando hace un mes se quedó sin batería. Pero lo de la semana pasada fue de traca. A la pobre le dio un patatús cuando encaraba el Puerto de la Cadena, a toda velocidad y adelantando a diestro y siniestro.

Tomando el fresco en el Puerto de la Cadena

En el taller me dijeron que fue una fatídica combinación de falta de gasolina (el indicador me decía que me quedaban más de 70 kilómetros) y una ausencia total de aceite en el motor (mea culpa) la que ocasionó la parada forzosa. Lo cierto es que este tipo de motos lleva una pequeña reserva de gasolina que se pone en funcionamiento accionando una palanca junto al motor, pero parece que con esta posición tan inclinada la gasolina no le entraba. Y menos mal, porque si no me quedo así me podría haber cargado el motor totalmente.

El caso es que he estado una semana sintiéndome como un bobo sin velocidad, tirando de Latbus, Meroño y de compañeros-taxi. Pero tras un paso por la UCI, mi moto ha vuelto a la vida y con ello la mía. Gracias moto, nunca te mueras!!!.

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De bonus, una de mis canciones preferidas de Leo Masliah: La moto.

… hasta que un buen día, me compré una moto y arrasé con todo.

Chau!!