Llegar a Oporto es, a día de hoy, tan difícil como llegar a Cuenca. Las opciones pasan por el coche (unos 1.000 kilómetros desde Murcia) o lanzarse de lleno al maravilloso mundo de la aviación comercial. En este caso, la opción más recomendable (que no más segura) es la de salir desde Madrid y en una horita estás ya en suelo portugués.

Oporto es una ciudad que ha debido cambiar bastante desde la Eurocopa de 2004. El aeropuerto es impresionantemente nuevo y moderno y la comunicación con el centro de la ciudad vía metro es ágil y barata. Creo que para cualquier viajero ésto es algo que se agradece.

En general, se trata de una ciudad muy bonita, aunque la globalización ha hecho que el centro histórico no de diferencie de uno español: calle peatonal con adoquines, Zara, Mango, Fnac, centros comerciales… hasta Corte Inglés hay en Oporto!!!. Ahora bien, todo lleno de cuestas. Por deformación profesional, yo siempre intento optimizar la ruta cuando quieres ir de un sitio a otro. Pero en Oporto, si no tienes en cuenta la altura la llevas clara. Con todo y con eso lo más previsible es que estés todo el día de sube y baja. Aviso a navegantes.

Puente de Luis

¿Cosas que ver en Oporto?. Bastantes, pero con un par de días o tres es suficiente. Lo fundamental es perderse por las pequeñas calles cerca del río, llegar al puerto y tomarse algo en una terraza, ver el Puente de Luis (foto de arriba) y cruzar a Gaia (al otro lado del río).

Otra cosa chula que se puede hacer es dar un paseo en barca por el río. Los paseos suelen durar unos 40 o 50 minutos y cuestan unos 10€. Además te suelen regalar una invitación para visitar una bodega. Nosotros en concreto fuimos a una llamada Offley, donde además de explicarte un poco del proceso de fabricación y enseñarte dónde guardan el vino te dan una pequeña consumición al final. Parece mentira todo lo que han montado por un vino dulce. Aunque todo cobra sentido cuando te enteras que casi todas las bodegas son de ingleses (primeros consumidores mundiales de vino de Oporto) y que básicamente son unos capullos (esto lo sabe todo el mundo :P ). Cualquier vino dulce de Jumilla está a la altura de un Oporto. Seguro.

Y ahora dos pequeñas visitas imprescindibles. La primera es el Palacio de la Bolsa, si bien ahora se decica a otros menesteres porque la bolsa portuguesa está ahora sólo en Lisboa. Se trata de un edificio del siglo XIX que fue construido sobre un antiguo monasterio adaptando su patio central. Al parecer es patrimonio de la Humanidad, y no me extraña. Está lleno de salas nobles (mármoles, maderas) y se respira un aire de solemnidad a cada paso que das. Pero lo mejor está al final de la visita, donde te enseñan una impresionante sala de baile de estilo neo-árabe (una moda bastante “jincha” a mi modo de ver) pero que dió como resultado esta impresionante estancia que podéis ver en la wikipedia (no me dejaron hacer fotos grrrr!!!). Impresionante de verdad.

La otra cosa que no podéis dejar de visitar es una pequeña (o no tan pequeña) librería llamada Lello e Irmao. Una tienda de dos pisos con una impresionante escalera de madera central. Considerada una de las librerías más bonitas del mundo. No lo dudo.

El último día lo aprovechamos para hacer una visita a las ciudades de Braga y Viana do Castelo. Fuimos en tren, un servicio que funciona bien hasta en Portugal (¿para cuando en España?), pero que resulta desesperadamaente lento debido a las numerosas paradas que realiza. Por poner un ejemplo, de Oporto a Braga habrán unos 50 kilómetros. Pues para en ese tramo 27 veces contadas. Vamos que acabas quemadito. Braga debe ser más bonito de lo que tuvimos la oportunidad de ver porque además de que estaba en obras, hacía un día bastante malo y estábamos cansados. Lo que sí disfrutamos fue Viana do Castelo, un pequeño pueblecito costero con unas impresionantes vistas y un monte coronado con el Templo del Sagrado Corazón, con un más que parecido razonable con el Sacre Cour de París.

Y eso es todo. O eso hubiera tenido que ser, si los señores de TAP Portugal (la Iberia portuguesa) no les hubiera dado por hacer una huelga. Nuestro vuelo Madrid fue cancelado y perdimos el enlace hacia Alicante, así que tuvimos que hacer noche en Madrid (le debemos una a Chavo y Lauri) y volver a Murcia en autobús. Muy divertido :P .

En general os recomiendo que viajéis a Oporto. El clima es bastante suave (aunque suele llover), la comida es muy buena (probad las “francesinhas”) y los precios son ligeramente inferiores a los de España. Una buena opción para un fin de semana, desde luego.

Más fotos en mi Flickr | Oporto 2009

Chau