Esta semana hemos asistido atónitos a otro suceso lamentable de los que nos tiene acostumbrados la clase política murciana. El último pretexto ha sido, como ya muchos sabréis, el tema del, ahora “no”, aparcamiento de San Esteban.

Para los que les pille un poco descolocados, brevemente diré que se trata de la construcción de un aparcamiento subterráneo bajo el antiguo Parque de San Esteban, a escasos 50 metros de otro de recentísima construcción, y que iba a ser destinado en su mayoría (80% creo recordar) a plazas para residentes de la zona, previo concurso y pago, claro está.

Uno de los primeros en poner el grito en el cielo fue el profesor de la UMU García del Toro. Bajo aquel parque se escondía algo que sin duda tenía un valor que, al menos, debía ser estudiado. Y enseguida creció el apoyo social a la causa. Yo siempre he defendido la postura del no al aparcamiento. No es que las ruinas encontradas merezcan su preservación o no, de lo que a priori se podía discutir. Es, simplemente, que Murcia no necesita más coches y por ende todas las medidas que fomenten su uso entre las que se encuentran la construcción de grandes centros comerciales, avenidas de varios carriles y, por supuesto, aparcamientos, deben ser evitadas a toda costa.

Pero es que resulta que lo hatado encontrado ahí debajo es un verdadero espectáculo. Un barrio andalusí de entre los siglos XII y XIII, incluida una mezquita y algún palacete (según dicen). No hay más que ver alguna foto de las que circulan por internet para darse cuenta de que, a simple vista y sin ser un experto, parece algo medianamente interesante.

Y decía que se ha producido un suceso lamentable porque la actuación de la clase política de turno ha sido lamentable. Decía ayer el Señor Valcárcel, presidente de la Región de Murcia, que “el yacimiento siempre ha sido la primera prioridad” para el ejecutivo. Y una leche. Sólo cuando hemos montado entre todos un “pollo” serio, se ha dado alcance nacional a la noticia y nos hemos tirado a la calle a protestar por tan clara profanación de la memoria histórica y, por qué no decirlo, del sentido común, entonces y sólo entonces estos políticos han dado marcha atrás. Claro que el dictamen de un juez también ha ayudado lo suyo.

Y miente este ejecutivo cuando dice a la ciudadanía que siempre han pensado en proteger el yacimiento. Y para prueba las fotos de La Verdad de Murcia donde se puede ver como unas horas antes de las declaraciones del presidente los operarios se afanaban en desmontar varios muretes del yacimiento.

Pero ésto nos debe hacer reflexionar a todos en lo que se ha convertido este juego. De la importancia que tenemos los ciudadanos para hacer con nuestra sociedad lo que nos propongamos. Pero hay que luchar, manifestarse, clamar contra aquello que nos parece una aberración. Crear una sociedad activa y fuerte. No caer en la indiferencia o convertirnos en los tontos adormilados que se quejan con desgana sobre lo mal que va ésto o lo otro o lo malos que son nuestros políticos. Las cosas, y está demostrado, se pueden hacer de otra forma, y si queremos, podemos.

Chau