Aquí los pongo, porque de vez en cuando uno pierde el Norte.

  1. No ganarás. Ésto no sirve para hacerse rico pero, si juegas bien tus bazas, puedes llevarte algún pellizco de vez en cuando.
  2. No pondrás tu capital en riesgo. Aunque parezca contradictorio, debes jugar siempre sin poner en juego nuestra inversión. Empezaremos siempre sobre cuotas bajas y resultados sencillos a priori. Después, apostaremos siempre sobre ganancias. Así, en caso de una mala racha, no nos vendrá la frustración.
  3. No te frustrarás. No merece la pena y puede resultar peligroso.
  4. Estudiarás. Estudia las cuotas, las casas de apuestas y los elementos que rodean al evento sobre el que apuestas.
  5. No te precipitarás. Después de una mala inversión no hay que perder los nervios e intentar recuperarnos rápidamente. Se gana muy lento pero se pierde muy rápido.
  6. No apostarás si es tu equipo el que juega. Ser objetivo cuando tu equipo está metido suele conducirnos, en caso de una mala inversión, a una doble frustración.
  7. No apostarás cuando juega el Atlético de Madrid. Cada cual tiene su bestia negra, y la mía es el Atleti.
  8. Seguirás el evento sobre el que apuestas. Siempre que puedas, debes atender los eventos sobre los que apuestas. En realidad lo ideal sería incluso observar el evento antes de apostar.
  9. Sabrás cuando retirar. Algo muy importante es saber cuando amortizar tu inversión y retirar ganancias.
  10. Te divertirás. Al fin y al cabo, se trata de un juego.